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Jun

EL NECRONIMICON POLITICO – EL NARCISISMO POLITICO II

Según se vio, el trastorno de personalidad narcisista se refiere a personas con un gran ego, soberbias, egoístas, con excesiva autoconfianza, interés obsesivo en sí mismas, que se sienten superiores, no aceptan críticas y que cometieron errores y con escasa empatía a los demás (aunque pueden fingirla ante su necesidad de reconocimiento y de manipulación del otro), y se propone metas fantasiosas de éxito, poder, dinero, belleza y amor. La gente narcisista se puede encontrar en cualquier ámbito, (familiar, laboral, político, etc.), y con frecuencia no saben que lo son, y mucho menos, que requieren atención psicológica o psiquiátrica, y su comportamiento, dependiendo de la gravedad, puede ocasionar, desde violencia doméstica hasta guerras mundiales.
Existen grados y tipos de narcisismo. Desde quienes reflejan un “narcisismo normal”, deseable para superar baja estima y complejos, hasta los que padecen grados avanzados. Dentro de este grupo se pueden encontrar dos grandes tipos (que no son puros): el somático o exhibicionista, y el cerebral o intelectual. En el primero, se encuentra el histriónico (metrosexual) y el borderline o trastorno límitrofe de personalidad (sumamente cambiante). En el segundo, cuando el narcisismo se vuelve maligno, está el sociópata (intelectual, que se victimiza) y el más peligroso, el psicópata (genéticamente heredable, encubierto, frío y sádico), ya que suelen ser líderes políticos, pilares de la comunidad, socialmente inmaculados… Caligula y Trump son ejemplos de narcisistas psicópatas; Hitler, una mezcla de sociópata y psicópata.
Es evidente que Andrés Manuel López Obrador es un narcisista político clásico, una mezcla de borderline, sociópata y psicópata. Lo malo es que, como nunca atenderá su padecimiento, con la edad se volverá más tóxico, y peor aún, si tiene poder político para hacer y deshacer.

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Enrique Villarreal Ramos

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